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Pasión por el bienestar, la felicidad y las emociones

Pasión por el bienestar, la felicidad y las emociones :: Salud personal y colectiva

Salud personal y colectiva

En el capítulo 1. Pasión por el bienestar, la felicidad y las emociones, hemos comentado que tener un estilo de vida saludable no solo contribuye a cuidar de nuestro cuerpo, sino también a tener mayor bienestar y a sentirnos más felices. Se consideran estilos de vida saludables: la práctica regular de actividad física, seguir una alimentación adecuada, tener un buen descanso y una vida social activa, entre otros.

Pero conviene señalar que los estilos de vida son solo algunos de los determinantes de nuestra salud. Sobre la salud de las personas y de las comunidades influyen también otros factores. Estos factores se han representado en imágenes como la que encontrarás a continuación que corresponde al modelo de determinantes de la salud de Dahlgren y Whitehead. Como verás este modelo se divide en capas:

  • En la primera capa o parte central se encuentran los factores relativos a las personas y que, en un princpio son inmutables (no se pueden modificar), como son la edad, el sexo o los factores genéticos.
  • En una segunda capa, descubrimos los aspectos relativos a las conductas relacionadas con la salud, es decir, los estilos de vida.
  • En una tercera capa, aparecen las relaciones interpersonales y el apoyo social con el que cuentan las personas.
  • En una cuarta capa, se incluyen aspectos como las condiciones de vida y trabajo y el acceso a bienes y servicios básicos -como el sistema sanitario- que condicionan la posibilidad de las personas de mantener su salud.
  • Y en último lugar, se muestran las condiciones socioeconómicas, culturales, políticas y medioambientales más generales, que determinan la salud de las personas y las comunidades.
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Salud personal y colectiva

Para mejorar la salud, por tanto, debemos redirigir la mirada y los recursos, no solo hacia los aspectos biológicos e individuales, sino también hacia la última capa del modelo que acabamos de comentar. Es decir, debemos prestar atención a las condiciones socioeconómicas, culturales, políticas y medioambientales. Quizás lo entiendas mejor con un ejemplo. Las campañas educativas para promover la actividad física y una alimentación saludable, por sí solas, no son efectivas para mejorar la salud de la población. Sin embargo, si se acompañan de un mejor acceso a frutas y verduras frescas (con precios asequibles) o de la promoción de zonas para pasear o para andar en bici, la efectividad aumenta considerablemente.

Y son precisamente estas condiciones (socioeconómicas, culturales, políticas y medioambientales) las que en muchos casos marcan la diferencia en cuestión de salud, y hacen que no todas las personas tengan las mismas posibilidades de disfrutar de una vida plena. Así, por ejemplo, si nos fijamos en la esperanza de vida, no es lo mismo haber nacido en un barrio o en otro. Tanto es así que, en Bilbao, entre el barrio con mayor esperanza de vida y el barrio con menor esperanza de vida, encontramos más de 6 años de diferencia en los hombres y casi 5 en las mujeres.

Retomando el tema de los estilos de vida (que forman parte del modelo de determinantes de la salud), tenemos la idea de que cada persona decide, de forma libre y autónoma, qué tipo de vida quiere llevar (qué comer, qué actividad practicar, etc.). Pero esto no es del todo cierto. Así, por ejemplo:

  • La proporción de personas que practica actividad física, se alimenta de forma saludable y no padecen obesidad se incrementa a medida que el nivel educativo es más alto.
  • El acceso fácil, en el entorno en el que se vive, a alimentos frescos y saludables contribuye a promover hábitos saludables.
  • Los intereses económicos influyen en el consumo de algunos productos que son nocivos para la salud, como son aquellos ricos en azúcares añadidos.
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Quizás llegado este punto, sientas decepción al pensar que no está en tu mano cambiar cuestiones que son muy importantes para tu salud y para las de las personas de tu entorno. No te dejes llevar por los pensamientos negativos, intenta aplicar aquello que has aprendido en el apartado 1.3 Pensamiento positivo de esta guía. Si piensas en términos de salud desde una perspectiva amplia (salud como derecho humano y salud como cuestión de justicia social), son mucha las decisiones que tomas en tu día a día que pueden mejorar tu salud y la de tu comunidad. Estas son algunas de ellas:

  • Buscar conocimiento. A día de hoy estamos sobreinformados, pero muchas veces la información que nos llega está sujeta a intereses comerciales o políticos. Por lo que conviene que adoptes una mirada crítica, no creas todo lo que lees u oyes. Busca conocimiento en medios independientes y fiables en materia de salud, alimentación…
  • Consumir pensando en la salud colectiva. Comprar con consciencia es un hábito muy efectivo para el bienestar, tanto individual como colectivo. Y si pensamos en nuestra alimentación, no se trata solo de elegir alimentos frescos y saludables, sino también de adquirir productos sostenibles, locales y de hacerlo en establecimientos de proximidad. Así, apostamos por un modelo de consumo y de relación respetuoso con el medio ambiente, justo socialmente y saludable.
  • Participar. Juntos somos más fuertes y sanos. Colabora en asociaciones o grupos interesados en el bienestar colectivo como pueden ser: asociaciones vecinales, huertos urbanos, grupos de consumo… En grupo es más sencillo reivindicar mejoras en el entorno que nos ofrezcan oportunidades para el bienestar y la salud (por ejemplo, calidad en los menús de centros para mayores, mejora de los espacios públicos…).
  • ¡Votar pensando en salud! Como decía Rudolf Virchow, un conocido médico social del siglo XVIII, la política no es más que medicina a gran escala. La salud es una cuestión política y así lo han mostrado numerosas investigaciones que han analizado los diferentes regímenes políticos y sus efectos comparativos en la salud de las poblaciones. Además, la salud viene determinada por decisiones que se toman en al ámbito político. Por lo que votar -¡pensando en la salud!- es una de las herramientas más potentes que posee la ciudadanía para su bienestar individual y colectivo.

Ejercicio 1.24 - Reflexiona sobre los determinantes de la salud individual y colectiva

Anota las principales ideas de este apartado y como planteas cambiar tu forma de actuar.

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